El mundo no habla. Sólo nosotros lo hacemos. El mundo una vez que nos hemos ajustado al programa de un lenguaje, puede hacer que sostengamos determinadas creencias.                                R. Rorty.




Nadie por ser joven vacile en filosofar, ni por hallarse viejo se fatigue de filosofar. Pues nadie está demasiado adelantado ni retardado para lo que concierne a la salud de su alma.

Epicuro


¿Un mal vecino? Para sí mismo, pero para mi bueno. Entrena mis buenos sentimientos, mi ecuanimidad. ¿Un mal padre? Para sí, pero para mi bueno. Esto es la varita de Hermes. Toca lo que quieres-dice-y se convertirá en oro". No, sino: "Venga lo que quieras y yo lo convertiré en un bien".

          Epicteto.




Una filosofía que no tenga un potencial transformador y liberador no es una buena filosofía.

Es sólo apariencia de conocimiento, pero no es conocimiento real.

Una filosofía que sea una fábrica de mediocres ilustrados, y no de mejores seres humanos;

de pedantes, y no de personas veraces;

de intelectuales, y no de sabios;

de malabaristas de las palabras y las ideas, pero no de personas capacitadas para el silencio interior

y para la visión que solo este proporciona, no es filosofía esencial.

                                                                                       Mónica Cavallé, La sabiduría recobrada.

                                                                                       http://www.monicacavalle.com/

Yoga en la contemporaneidad y en el mundo on-line.


1.- Yoga en el mundo on-line.

Texto: Nale Parada Mas


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Entre los profesores de yoga que entendemos que la vida nos ha donado el privilegio de poder dedicarnos a transmitir la sabiduría del yoga, y asumimos con disposición y agradecimiento dicha responsabilidad, parece adecuado en este momento, detenernos a reflexionar sobre la pertinencia de proponer prácticas de yoga mirando una pantalla.

Creo que muchas personas somos conscientes de que tanto en palabras, cómo en hechos, además de compartir y expresar nuestro saber, podemos manifestar también, nuestra ignorancia. Cierto que, para ello, debemos relacionarnos con alguien que tenga discernimiento y conocimiento sobre la cuestión. Entonces, va a dar igual  el marketing o la inversión que hayamos hecho para autolegitimarnos cómo especialistas. Sin embargo,los profesionales no suelen ser consumidores de clases para principiantes. Lamentablemente, la degeneración expuesta forma parte de la  sociedad del conocimiento que representa el mundo on-line. En el mundo humano hay belleza, bondad, verdad y sabiduría, pero todo lo auténticamente hermoso, precisamente por su atractivo, es susceptible de ser degenerado. Por eso, una constante en el mundo espiritual, ha sido la protección y preservación de lo sagrado.


Volviendo a la reflexión sobre la pertinencia de las clases de yoga en el mundo on-line, me parece adecuado empezar por definir y clasificar las diferentes prácticas y técnicas yóguicas. Es obvio, que cualquier tema amplio y complejo es susceptible de múltiples clasificaciones. La que propondré sólo está enfocada a intentar pensar y clarificar el problema de la pertinencia on-line, entendiendo por impertinencia para un profesor, aquel que muestra su ignorancia sobre la materia que se supone que debe enseñar.

Podríamos diferenciar. entre dos tipos de prácticas o de técnicas básicas que se enseñan y practican en el yoga contemporáneo. Hatha Yoga y Meditación.

El segundo caso que engloba técnicas como Yoga Nidra, Vipassana, Antar Mouna, relajaciones y otro tipo de meditaciones, no me parece problemático. Es obvio, que no vamos a meditar mirando la pantalla, si acaso, escuchándola. En este caso, para aprender la técnica, parece clara la pertinencia de los audios, o grabaciones que en la praxis se utilizan cómo audios. Detenernos en el tema del campo energético de quien guía la meditación, creo que sería hilar demasiado fino, y no es el propósito, ya que entiendo la bondad de poder transmitir a muchos kilómetros de distancia o que le llegue el conocimiento a personas que no tendrían acceso a ello fácilmente. Es más,dado que tanto el tono, la voz y las palabras, son una manifestación de ese campo energético, me parece más interesante enfocarnos en la problematicidad de las enseñanzas de Hatha.

Para empezar, Hatha es cualquier estilo de yoga que utilice técnicas psicofísicoenergéticas cómo pranayama, pawanmuktasana, vinyasa: saludos y otros enlaces dinámicos, y Asana. Es decir, prácticamente todos los estilos/escuelas/linajes de lo que llamamos yoga en la actualidad, si decidimos incluir los supuestos nuevos inventos de estilos occidentales -especialmente estadounidenses-,entre ellos.Aunque, siendo honesta, que me parece lo más pertinente hablando de pertinencias y de yoga, prefiero denominarlo degeneraciones que muestran el desconocimiento experiencial y profundo de las prácticas originales en las que se inspiran. O el desconocimiento de otras prácticas o enfoques que pretenden haber descubierto que ya estaban inventadas, si no se trata de una estrategia de marketing para llamar la atención, diferenciarse y adaptarse en un contexto competitivo y disgregador. También es frecuente la unificación sin claridad ni discernimiento, es decir, aquellos que alegando que sólo hay un yoga optan por la dispersión, mostrándolo en prácticas en las que se hacen mezclas sin criterio que muestran la falta de comprensión experiencial, profunda e integrada de lo que se está haciendo o se pretende. A este grupo, muy común en las formaciones de profesores, me parece lícito incluirlos en el mismo contexto disgregador o degenerador, dado que igual que no se puede transformar lo que no se acepta, no se puede unificar lo que se desconoce. Cierto que todo esto se gesta a partir de la usual difusión sesgada de las formaciones de profesores de yoga y, por lo tanto, de su posterior difusión:los profesores de yoga se suelen formar sólo en una escuela/estilo/linaje en el mejor de los casos.


Por lo tanto, la idea es enfocarnos a continuación, en el aspecto más  difundido del yoga contemporáneo, el Hatha, término que, incluso, entre los que se dedican a su enseñanza profesionalmente, parece generar confusión.



2.- Reflexión en torno a la enseñanza on-line de Hatha yoga



Una de las definiciones explicativas del yoga que más en boca están entre los profesores durante la práctica, es Abhyasa, o el Esfuerzo adecuado. Si conocemos la filosofía del yoga sabemos que el esfuerzo no consiste en estirar mucho o muy bien los cuadríceps. En el momento en que se indaga un poco, es fácil comprender que según la filosofía del yoga estamos hablando del esfuerzo en el autoconocimiento y la autoindagación interior. Aunque sea a través de una técnica cómo Asana. Es más, no hay explicación de Yoga, de esa unión esencialmente filosófica o espiritual que genera armonía y equilibrio, si hablamos de Abhyasa o esfuerzo, sin Vairagya o desapego. Es decir, estamos hablando de una acción pura, que va en pos de nuestro autoconocimiento y desarrollo interno y desidentificada de los resultados de dicha acción, es decir, de éxitos y de fracasos. Aquí vemos la incoherencia o superficialidad, de ver el asana cómo si fuera un objetivo en sí mismo e identificarse con los logros de dicho esfuerzo. Sin embargo, no por ello descartaremos Asana, dado que es una técnica muy interesante del Hatha comprendida con más profundidad y amplitud, ni mucho menos descartaremos el valor que cualquier esfuerzo adecuado, es decir, esforzado y desapegado, aunque sea a través del estiramiento de los cuadríceps, tiene respecto a cierta autoindagación y autoconocimiento. 

Vamos ahora, también, a enfocarnos en el término Hatha, intentando que ésta sea otra definición explicativa enfocada a la cuestión. La unión de masculino y femenino energético, de compasión o sabiduría y discernimiento, tiene un profundo simbolismo y significado filosófico que, retorna a ese eje esencial de armonía, equilibrio, virtud y justicia. Todos intrínsecamente relacionados. Cielo y tierra, mundo interno y  mundo externo, corazón y mente, ying y yang, Ha (sol) y Tha (luna). Actualmente, el léxico del poder*2, el científico, se refiere a ello cómo la unión de hemisferio derecho y hemisferio izquierdo. O cómo sincronicidad hemisférica y coherencia cardiaca.

Sin embargo, habiendo hecho ya referencia a la idea del equilibrio en el Hatha, creo que nos vuelve a interesar una definición explicativa más simple o más concreta en su aplicación. Propongo definirlo cómo el yoga que utiliza para equilibrar, técnicas que trabajan sobre todo con los koshas- cuerpos en la filosofía del yoga- físico y energético para acceder al emocional y al mental.

Sería cómo poner énfasis en el cuerpo físico y energético, para poder acceder a la psichè, lo que para los griegos era el alma. Cuando hablamos de cuerpo energético, estamos hablando de estados emocionales y mentales.  La psicosomática expresa claramente como los  estados emocionales y mentales reprimidos, se manifiestan en el cuerpo energético y físico. Por lo tanto, las técnicas de Hatha ponen énfasis en aspectos físicos y energéticos para acceder a los otros cuerpos o koshas según la terminología yóguica. Para acceder al mundo subconsciente e inconsciente, se utilizan técnicas más relajantes, más relacionadas con activar el sistema nervioso parasimpático. Otras técnicas ponen más énfasis en la atención en el control estructural y muscular: atención y concentración a través del cuerpo.  

Hay escuelas/estilos/linajes cuyas técnicas se asientan más en indagar en emociones reprimidas y bloqueos energéticos para poder liberarse y soltar. Otras, utilizan más el esfuerzo y el control de la ejecución. Una acción mental que ejecuta el cuerpo para conectar con la unión entre materia y consciencia, con la presencia, dónde se despierta y vivifica la energía vital. Incluso, integrando en la práctica meditativa en movimiento la acción esforzada y entregada, encontramos técnicas aún más estimulantes. Unas trabajan claramente más el aspecto mental, viveka o el discernimiento intuitivo.Otras, más la entrega, la aceptación y el auténtico amor bondadoso hacia nosotros mismos. La experiencia yóguica se  empieza a encontrar en la integración  equilibrida o conexión entre ambos potenciales.

Respecto a este tema, creo que no  me voy a cansar insistir en dos puntos con respecto al yoga :

1.-Siempre hay un aspecto como mínimo de Atención Plena en las prácticas de yoga. Es decir un aspecto meditativo a determinado nivel con un objeto meditativo que varia según las prácticas. Y este aspecto es esencial para poder decir que hacemos yoga aunque sea a través de una aparente práctica física. Esta es la razón de la presencia de un profesor en una clase, es el profesor sobretodo el que mira y el que debe aprender a mirar desde diversas capas de realidad. El auténtico profesor de yoga, cuida y resguarda, con su sapiencia, el aspecto meditativo de la clase. Lo que diferencia a un buen profesor no son las técnicas que conoce- pues se suponen que tendríamos que conocer las diferentes técnicas de yoga a un nivel profundo y experiencial-, sino la pertinencia de la técnica, el momento, el grupo y, sobretodo, cómo logra, facilita, sostiene, el que el alumno conecte con su mundo interno. Este aspecto va a ser muy importante con el tema que nos ocupa: la pertinencia de hacer determinado tipo de clases, sobre todo dinámicas, mirando una pantalla. Muy frecuentemente, lo único que se está mostrando, es la falta de comprensión del elemento meditativo de dichas prácticas. Desde determinados puntos de vista imagino que pueden tener su interés, pero vale la pena reflexionar si es honesto llamarlas yoga. 

2.- Las técnicas no son un objetivo en sí mismo, si no la comprensión que logramos a través de la técnica. Es decir, lo que indagamos y aprendemos en la esterilla es para aplicar a nuestras vidas, para ampliar nuestra comprensión de la realidad,no para evadirnos mejor de ella. Cuando convertimos el logro de un Asana en el objetivo no estamos practicando yoga, y si un profesor nos transmite eso, simplemente nos muestra que no ha comprendido lo esencial. Asana se utiliza para llevar a cabo una indagación interior a través de nuestro cuerpo físico, energético, emocional y mental, como mínimo, de diferentes modos, con diferentes técnicas.

Espero que estas clasificaciones aplicadas, faciliten el discernimiento y la reflexión necesaria para una enseñanza de yoga en el medio on-line, coherente y respetuosa con la sabiduría de la que somos representantes, sobretodo, si nos presentamos cómo profesores de yoga. Lo de denominar y autodenominarse yoguis y yoguinis, incluso a los practicantes, lo dejo para otra fiesta, de esas a las que no me suele interesar asistir. La superficialidad y la filosofía no suelen fluir fácilmente. De hecho, la “vanalidad es el mal” que propuso H. Arendt, es una versión contemporánea del mal es la ignorancia que propone Yoga Sutras al igual que Sócrates o Buda y lo que podemos llamar filosofía sapiencial. Es un tema que puede dar muchísimo de sí y será el traje que me ponga si tengo que ir a esa fiesta. De momento, tan sólo tenerla en cuenta si nos interesa el yoga filosóficamente, profundamente, cómo estilo de vida. Y si no es así, al menos reflexionar sobre la honestidad y dignidad de dedicarse a su enseñanza.

 

3.-Concreción y aplicación práctica de lo expuesto.





Vamos a explicitar lo anterior de modo más concreto y práctico, haciendo una clasificación referente a escuelas/linajes y sus pedagogías diferentes y complementarias.

Podemos ahora diferenciar dos bloques dentro de lo que llamamos el yoga contemporáneo de escuelas y técnicas. Algunas escuelas como Sivananda y Satyananda podemos decir que son de tendencia clásica. Se suele iniciar con pranayama para centrar la atención, ampliar capacidad pulmonar, calmar y equilibrar el sistema nervioso y, por ende, nuestra mente. Después vinyasa: suryanamsakar para concentrarse más a través de una meditación basada en el equilibrio interno y la coordinación de respiración y movimiento. Y después Asana: en estas escuelas dónde más nivel de Asana se manifiesta es cuanto más tiempo se puede profundizar en ellas, es decir, cuanto más tiempo se está en ellas, Obviamente, sin tensión, desde la vía de lo fácil, del medio, de la sabiduría, del equilibrio interno. Es decir, hay un foco meditativo que puede ser el cuerpo sensación cómo en vipassana o los centros energéticos, plexos nerviosos o chackras.

En las escuelas mencionadas de referencia hay matices pedagógicos entre el modo de operar de las técnicas que transmiten los profesores. Sivananda pone más el foco de atención en la sensación antes y después de Asana. Para ello hacen Savasana o relax después de cada Asana para sentir el efecto del Asana desde el cuerpo sensación.  El profesor, en este caso, corrige a todos los alumnos. Asentar una buena base de práctica para enseñar posturas como Sirsasana o la postura sobre la cabeza aprendiendo a confiar y afrontar la incerteza o el miedo a perder el control. Y vamos al tema, el alumno, si el profesor se expresa adecuadamente, tan sólo tiene que escucharle y aprender a escuchar sus propias sensaciones, su mundo interno. Un permitir que la consciencia rebose en nuestro cuerpo en cualquier circunstancia o asana, un volver a conectar con el sentir, para poder lograr el equilibrio que se expresa en la reflexión sentida, en una vida más conectada, presente y consciente. ¿Mirar al profesor?  Si es un absoluto principiante y no conoce las Asanas y su ejecución, mirarlo puede mirarlo, sobretodo si el verbo no es el don del profesor o no lo ha desarrollado o no expande la voz adecuadamente y no se le oye. Pero es importante recalcar que las clases son presenciales porque al que le corresponde mirar y asistir es al profesor

En el caso de la escuela también de yoga clásico, dónde el asana es estática, Satyananda, el profesor pedagógicamente, sólo mira y habla, utilizando la voz, cómo herramienta no individual de corrección, como mucho. Dado que ni siquiera corrige y no ejecuta el asana, el foco meditativo son los chakras o centros energéticos, con lo cual, lo ideal es conocer previamente el asana y poder estar tiempo en equilibrio interno para profundizar más en el cuerpo emocional-mental. Podemos ver cómo, además de complementarse perfectamente con la escuela y pedagogía anterior, en este sistema de nada serviría mirar al profesor. Estamos hablando en ambos casos de una meditación guiada. De una persona que dona lo que le ha sido donado, que es canal de la sabiduría del yoga que representa en India el buen karma de ser un buen profesor de yoga. 

Vamos ahora dentro del yoga contemporáneo, al otro bloque de técnicas/escuelas/linajes que más influyó en el mundo anglosajón y,sobretodo, en Estados Unidos. El que, al menos, aparentemente, ha generado estilos de yoga “nuevos” que ni siquiera han hecho personas que muestran una mínima cultura de la filosofía india, si no más bien doctos en un contexto sociocultural en el que predomina el marketing novedoso, la creatividad sin conocimiento y la superficialidad capaz de confundir el Cura sui o cuidado de uno mismo con el culturismo y el culto al cuerpo-un ejemplo muy claro de la relación entre generación y degeneración mencionadas-, cómo bien muestra en su doctorado Mark Singleton hablando de esta parcela del yoga contemporáneo. Es decir, no es la parcela del yoga más delicada sólo por estar de moda. Y quizá está de moda porque es la que más fácil puede casar con las degeneraciones del Cura Sui que sí sería afín a cualquier filosofía sapiencial, incluído el yoga.

Las variantes y vertientes del mundo yóguico que bebe de las fuentes de Kishnamacharya y dió lugar al método Iyengar y al yoga dinámico representado por Ashtanga Vinyasa Yoga Mysore que difundió Pattabi Jois, utilizan técnicas muy distintas a las anteriores, y además, sus clases son, sobretodo, técnica de asana para mejorar la adecuada práctica de yoga en solitario. Pero convertido el yoga en mercado y compitiendo unas escuelas con otras, lamentablemente, lo más obvio, se pierde por el camino. Uno se pregunta porqué no se trasmite o no se entiende así y sólo se me ocurre responder que o no se sabe, o cuando se sospecha o sabe, parece que se cree que no conviene saber. Para esto último sólo se me ocurren perspectivas mercantilistas,aunque pienso, que tratándose del yoga, el saber, la honestidad y la profundidad son mucho más fructíferas.

Volvemos al yoga Krishnamacharya representado por esas dos escuelas -hay otras vertientes de los estudios de Krishnamacharya, pero no nos ocupa en esta clasificación-. Es un método cuyas Asanas son distintas en muchas ocasiones o se ejecutan de modo distinto y está inspirado en un arte marcial. En el caso de Ashtanga, se asienta en la respiración Ujjayi como sensor del equilibrio interno y foco meditativo constante del enlace entre respiración y movimiento, en el que no hay respiración sin acción y, por lo tanto, meditativamente, dificulta la rumiación, la dispersión o la falta de atención. No se puede practicar en grupo. Esta es la razón por la cual Ashtanga Vinyasa Yoga Mysore se enseña individualmente. Sin embargo, podemos enseñar el pranayama, las asanas y otros elementos cuando decidimos incorporarlos en una práctica de yoga personal, gradual, meditativa y solitaria. Por otro lado,cualquier persona reflexiva que haya profundizado en el linaje Iyengar, sabe que, sobretodo, el foco es biomecánico y que supone una analítica de la serie de Asana de la que estamos hablando. Qué es sobretodo técnica de Asana para facilitar y mejorar la práctica en solitario. Cierto que, es también considerable la incorporación del uso de elementos para facilitar determinada comprensión experiencial y ,sobretodo, la práctica de yoga restaurativo. De todos modos, el aspecto diferenciador más destacable es que analiza los diferentes aspectos de Asana, de modo parcial, analítico, para facilitar después una integración global. Prioriza el aspecto estructural y muscular. Es el método con más influencia y con el que más analogías podemos hacer con el método científico. Se analiza y aplica la técnica biomecánica, es decir durante la técnica no se pretende practicar yoga meditativo - sí prestar atención en la consciencia corporal, interrumpida por constantes disertaciones analíticas propias de la pedagogía-. Es decir, son clases técnicas en las que no se está practicando yoga en sí mismo: se está aprendiendo lo necesario para practicar mejor ciertas técnicas de yoga.

Estas confusiones, debido a la falta de amplitud del conocimiento del profesor y,por lo tanto, de la aplicación adecuada y complementaria de las diferentes enseñanzas, facilitan el aspecto disgregador que fomenta la degradación. Dicha ausencia de conocimiento y carencia de comprensión experiencial genera conflicto, porque se ven diferencias u oposiciones, dónde hay complementaciones enriquecedoras. Pasa, también, en el ámbito meditativo. Y en muchos otros ámbitos humanos. Por ejemplo parece que hay contradicción entre aceptar una emoción dolorosa y trabajar con el emoción opuesta. Ambas son técnicas meditativas propias del budismo que también constan en yoga sutras.Es fácil entender que primero hay que aceptar la emoción para después trabajar con el vacío o ausencia potencial de la virtud que se manifiesta en la herida. Si trabajamos primero con la emoción opuesta la podemos utilizar cómo una técnica de evasión, de represión. 

 

Los seres humanos nos contagiamos virus y nos contagiamos virtudes. 

Los que vivimos sin televisión, hace tiempo que ya sabemos de determinados virus cognitivos que ahora se difunden en 5G.

Si una persona opta por hacer yoga y no cualquier otra técnica física, se supone, sobretodo en el caso del profesorado, que hay un impulso cómo mínimo existencial o espiritual hacia la indagación interior. Si desde su inocencia, se ha creído el marketing para autolegitimarse cómo especialista sin investigar sobre su curriculum, trayectoria u otras manifestaciones de su conocimiento, va a tener la oportunidad, más que de aprender yoga, de motivarse a despertar viveka o el discernimiento intuitivo. Lo peor, es que va a creer que yoga es "cualquier cosa" o esas apariencias de yoga para el que no sabe ver más allá de las apariencias y carentes de contenido profundo y experiencial. Y así de fácil nos vamos transmitiendo un virus aún peor llamado decepción, del que se alimenta la energía degeneradora. Sorprende, en  muchas ocasiones, que personas que tienen tendencia a la profundidad, de conocimiento experiencial, han huído despavoridas del mundo del yoga. Quizá no hemos pensado en la degeneración de la auténtica tolerancia basada siempre en el respeto a lo sagrado en el ser humano y no en la ignorancia y la mentira, y lo que no nos hemos planteado, es que se está llamando yoga a cosas que no lo son, y que, simplemente, no hay yoga en esas prácticas. Mirando a alguien que cambia constantemente de asana, que te habla constantemente de datos técnicos, que te propone una práctica meditativa dinámica consistente en seguir a un profesor cambiando constantemente de Asana y creer que eso es meditar, simplemente muestra que no se sabe lo que significa la palabra. Ni siquiera es posible impulsarse por la propia respiración con interferencias constantes de pensamientos, imágenes, música u otro tipo de estimulos exteriores. En fin, todo ese tipo de espectáculo que incluye ejercicios lúdicos sociales que dicen ser un estilo de yoga. Por eso insistiré tanto en que para iniciarse en yoga hay que despertar el discernimiento intuitivo, viveka, esa mirada que sabe ver más allá de las apariencias, que sabe escuchar desde la verdad interior, desde el corazón. Hay muchísima más inteligencia en nuestro interior que la que ciertos virus cognitivos intentan hacernos creer. Tan sólo hay que afinar el discernimiento para poder abrir más ampliamente el corazón a todo lo que es, sin miedo a lo que vemos: ya sean extravíos, degeneraciones, heridas, errores, y todo eso, tan, tan humano, por ende. Sólo podemos transformar lo que aceptamos y aceptar sólo lo que podemos ver con los ojos del corazón y comprender con el suave susurro de la verdad interior.




Sat Cit Ananda.



*1.-El filósofo josep Maria Esquirol en su obra "La penúltima bondad" profundiza en conceptos cómo Madurez -Generosidad- Generación y Degeneración. Una lectura inspiradora y absolutamente recomendable para aquellos a quienes les interesa la filosofía inspiradora.

*2.- Mi profundo agradecimiento a Josep Maria Esquirol en persona, por hacerme comprender lo que puede llegar a implicar colaborar en el desequilibrio que genera el mencionado léxico científico y pseudocientífico cómo "léxico de poder", y las posibilidades del uso de léxicos compensatorios.