El mundo no habla. Sólo nosotros lo hacemos. El mundo una vez que nos hemos ajustado al programa de un lenguaje, puede hacer que sostengamos determinadas creencias.                                R. Rorty.




Nadie por ser joven vacile en filosofar, ni por hallarse viejo se fatigue de filosofar. Pues nadie está demasiado adelantado ni retardado para lo que concierne a la salud de su alma.

Epicuro


¿Un mal vecino? Para sí mismo, pero para mi bueno. Entrena mis buenos sentimientos, mi ecuanimidad. ¿Un mal padre? Para sí, pero para mi bueno. Esto es la varita de Hermes. Toca lo que quieres-dice-y se convertirá en oro". No, sino: "Venga lo que quieras y yo lo convertiré en un bien".

          Epicteto.




Una filosofía que no tenga un potencial transformador y liberador no es una buena filosofía.

Es sólo apariencia de conocimiento, pero no es conocimiento real.

Una filosofía que sea una fábrica de mediocres ilustrados, y no de mejores seres humanos;

de pedantes, y no de personas veraces;

de intelectuales, y no de sabios;

de malabaristas de las palabras y las ideas, pero no de personas capacitadas para el silencio interior

y para la visión que solo este proporciona, no es filosofía esencial.

                                                                                       Mónica Cavallé, La sabiduría recobrada.

                                                                                       http://www.monicacavalle.com/

Antígona.

 

Antígona: "Tienes que saber que nací no para compartir con otros odio sino para compartir amor".

“…mi espíritu lleva muerto ya mucho tiempo”.*1

Su acción: la transgresión de fronteras de la vida. *2 El supuesto motivo: el sentir las de la muerte transgredidas. *3

Ese, su estado, limítrofe, entre la vida y la muerte, es en este boceto, su fuerza y, a la vez, su debilidad. La perdición que quizá la ha llevado al encuentro. Sin duda, y sin entrar aún en valoraciones, a la perdición de la vida y el encuentro de la muerte. Quizá encontremos en su soledad, los rastros de su temprana sabiduría o, al menos, los necesarios para poder cuestionarnos si lo era. Pues, es posible, que evocando los lugares fuera de lugar antes referidos, podamos también situarla, entre la conciencia y la inconsciencia. Evocando un círculo entre la vida y la muerte, podemos iniciar el trayecto de esta deliberación.

“…su suplicio consistirá en estar encerrada, suspendida, en la zona entre la vida y la muerte. Sin estar aún muerta, ya esta tachada del mundo de los vivos *4

Se suele limpiar la maleza para divisar mejor el camino. Siento, por lo tanto, que he de despejar lo que me sugiere Antígona, de feminidad, es decir, propongo borrar el mapa de género.

Los hombres también lloran a sus muertos y, obviamente, también desacatan órdenes si las consideran injustas. Podemos pensar, por ejemplo, en como Príamo arriesga su vida para ir a buscar el cadáver maltratado de su hijo Hector. Quizá, lo femenino del asunto sean, desde esta perspectiva, más los medios que el fin, pues al no poder servirse de la palabra*5 ha de recurrir a la acción.

“…todas las actividades de la vita activa se habían juzgado y justificado en la medida en que hacían posible la vita contemplativa”.*6

1.- Sófocles,Antígona. Obras completas de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Editorial Gredos,p.542.

2.-Ismene le dice a Antígona: “…hemos de morir con la más grande infamia si violando la ley llegamos a transgredir la decisión o las imposiciones del soberano. Al contrario, conviene darse cuenta, por un lado, que nacimos mujeres, lo que implica que no estamos preparadas para combatir contra hombres; y, luego, de que dependemos del arbitrio de quienes son más fuertes en cuanto a acatar estas órdenes y hasta otras más dolorosas todavía”. Sófocles, Íbid,p.527.

3.-Corifeo a Creonte: “Además, hasta cierto punto en ti está poner en práctica cualquier norma tanto en relación con los muertoz como con todos los que vivimos”.

4.-Lacan,J.La ética del psicoanálisis. Citado por Juan Ignacio Morera de Guijarro en un artículo titulado:”En torno al sufrimiento de Edipo”, incluido en Filosofía y dolor.Editorial Tecnos,p.118.

5.- Atender a consideraciones ajenas no es una de las cualidades de Creonte. Por lo tanto, dada la personalidad del tirano y la posición inferior de Antígona (todos son para él inferiores a excepción del miedo), me parece más una muestra de prudencia en lo relativo a la consecución de su objetivo, el no recurrir, como Hemón, a la palabra.

6.-H. Arendt, La condición humana. Ediciones Paidós,p.317. El tiempo en pasado al que hace alusión la cita no hace referencia concreta al contexto, es una generalidad que difiere de la época moderna.

 

Parece que su “feminidad” carece de la fuerza física necesaria y debe conformarse con enterrar a Polinices de un modo algo polvoriento, es decir, de un modo más bien simbólico. Sin embargo, creo que un hombre que tampoco pudiera recurrir a la palabra o que no albergara esperanza alguna de poder convencer a Creonte, podría hacer uso del mismo medio que Antígona, enterrar al ser amado, aunque tal cosa, la hiciera, probablemente,de un modo más fáctico. Creo que podemos afirmar que su género no es determinante para el fin ni para los medios, en fin, que se nos queda más en ornamento.

Sin embargo, como apunta la anterior cita de Arendt, es posible que el género sea prioritario para la “contemplación” que su acción suscita. En fin, que sea “necesario” en la interpretación.

“…lo revestía una tenue capa de polvo, lo que daba la impresión de ser cosa de algún hombre que pretendía evitar un sacrilegio”*7 . Esta primera acción, aún sin ser descubierto el autor (que se supone masculino), remueve ya los ánimos. Pero la segunda acción, quizá por temeraria o suicida, tiene mayor capacidad para lograr encender la psychè y poder con ella iluminar. El qué ilumina y con que tipo de luz es otra cuestión.

Y así transcurrían las cosas durante todo ese tiempo, hasta que el disco solar se situó en medio del firmamento y despedía fuego…aparece la muchacha, que lanza agudos todos como un ave entristecida…corona al muerto con abluciones vertidas tres veces…la apresamos enseguida, sin que ello la afectara lo más mínimo…”*8

El fin de la segunda acción de Antígona supera el aparente, es decir, parece mostrarnos sin demostrarnos, que a pleno sol y sin oponer resistencia, pretende ser arrestada, quizá para que su acción convertida en tragedia, sea capaz de inducir a la sospecha de esa vita contemplativa. De hecho, ya había indicios de que no pretendía que su “santa acción”*9 fuera desconocida:

¡Ay de mí! Propágalo a todos los vientos. Me resultarás todavía mucho más odiosa si te lo callas y no lo comunicas a todo el mundo”.*10

Podemos, por lo tanto, suponer ,que más allá del fin aparente o material de la acción, enterrar al hermano, la mueven afanes distintos. En las acciones humanas puede predominar una intención más o menos consciente, seguida por un tumulto. Entre ese tumulto de los mundos posibles de Antígona( podríamos decir,incluso, de las Antígonas) eternidad , virtud y sentido existencial, son, tan sólo, tres posibilidades.

7.- Sófocles. Ob.cit.,p.533.

8.-Íbid,p.538.

9.-Íbid,p.528.

10.-Antígona a Ismene. Íbid,p.528.

La preocupación griega por la inmortalidad surgió de una experiencia de unos dioses inmortales que rodeaban las vidas de los hombres mortales. Metidos en un cosmos en que todo era inmortal, la mortalidad pasaba a ser la marca de contraste de la existencia humana…La tarea y potencial grandeza de los mortales radica en su habilidad de producir cosas-trabajo,actos y palabras-que merezcan ser,y al menos en cierto grado lo sean, imperecederas con el fin de que, a través de dichas cosas, los mortales encuentren su lugar en el cosmos donde todo es inmortal a excepción de ellos mismos. Por su capacidad en realizar actos inmortales, por su habilidad en dejar huellas imborrables, los hombres, a pesar de su mortalidad individual, alcanzan su propia individualidad y demuestran ser de naturaleza divina…sólo los mejores(aristoi),quienes constantemente se demuestran ser los mejores(aristeuein, verbo que carece de equivalencia en ningún otro idioma) y “prefieren la fama inmortal a las cosas mortales”,son verdaderamente humanos, los demás satisfechos con los placeres que les proporciona la naturaleza, viven y mueren como animales.Ésta era la opinión de Heráclito…”*11

“…es ya una gran cosa para una mujer perecedera tener fama”.*12

Y, sin embargo.¿con qué otra acción habría obtenido yo una fama que hablara bien de mí, mejor que depositando a mi propio hermano en la tumba?”*13

Mirad, autoridades de Tebas, a la única que quedaba de las infantas ¡cómo soy yo y cómo los hombres que me afligen tamaña afrenta, y eso por acatar el más piadoso acatamiento!”*14

Supongamos: Yo, Antígona, mujer aristoi, lograré la fama por mi virtud que le dará sentido a mi vida. Desde este punto de vista manipulado, podemos plantearnos si dar prioridad a su feminidad o a su nobleza. Desde luego, a ambas. Pero supongamos que el “terco genio”*15 es una enfermedad contagiosa y, por lo tanto, se me antoja que es más importante “su nobleza interior” que su feminidad para acercarnos a la “verdad”, más o menos simbólica, que ella defiende. Claro está, si es a ese templo al que deseamos aproximarnos . Obviamente, si la obra inspira nuestra imaginación hacia la humildad del hogar familiar, hacia las entrañas del amor filial y en ese fuego no vemos más que dioses inferiores, tendremos que afiliarnos a las verdades hegelianas, pues para su interpretación, la feminidad de Antígona es imprescindible, y de hecho lo más importante para reafirmar determinadas estructuras. Interés filial e interés común. Lo público y lo privado. La familia y el Estado. Lo obvio y lo peculiar.

11.-H. Arendt,ob.cit.,p.31,32.

12.-Sófocles,ob.cit.,p.550.

13.-Íbid,p.540.

14.-Íbid,p.553.

15.-Íbid,p.539. Corifeo hace referencia al “terco genio que le viene a la muchacha del terco de su padre”.

En esta tragedia todo es consecuente: están en pugna la ley pública del Estado y el amor interno de la familia y el deber para con el hermano. El pathos de Antígona, la mujer, es el interés de la familia;y el de Creonte, el hombre, es el bienestar de la comunidad…Antígona no se deja afectar por este mandato, que se refiere solamente al bien público de la ciudad;como hermana cumple el deber sagrado del sapelio, según la piedad que le dicta su amor a su hermano. A este respecto apela a la ley de los dioses; pero los dioses que ella venera son los diose s inferiores del Hades, los inferiores del sentimiento, del amor, de la sangre, no los dioses diurnos del pueblo libre, consciente de sí y de la vida del Estado”.*16

Insertar con tanta rotundidad tales categorías a dicha tragedia, logra que aumente mi obstinación. Los dioses inferiores del sentimiento, amor, sangre (categoría representada por Antígona) a los dioses diurnos de la libertad, conciencia de sí, y de la vida del Estado ( ¿representada por Creonte?). Inferior Vs. Diurno. Es más, para que la tragedia encaje en dicha estructura hay que saber ver libertad dónde hay dictadura, conciencia de sí como contrapuesta a la conciencia del otro y sobretodo, hay que poder ver en la decisión de Creonte un interés que afecta al bien público de la ciudad. Y yo, de momento, carezco de ese tipo de visión. Y me llama la atención que M.Zambrano también la posea:

El conflicto trágico la encontró virgen y la tomó enteramente para sí;creció dentro de él como una larva en su capullo. Sin ella el proceso trágico de la familia y la ciudad, no hubiera podido proseguir ni, menos aún, arrojar su sentido”.*17

Supongamos, que aún esforzándome, veo más en la obra, cuanto une a la familia y a la ciudad, que aquello que las enfrenta: el ser humano, capaz de hacer tragedia de sí mismo, de la familia, de la ciudad y del mundo. De hecho, veo con claridad el enfrentamiento de muchos seres (incluiyo aquí a las víctimas secundarias para salir del bipartidismo Antígona-Creonte) consigo mismos, con su familia, con su ciudad y con el mundo de la vida y la muerte. En fin, la existencia humana y su vida-muerte. La necedades de la vida y la tragedia de la muerte. Las vanidades de una y la

rotundidad de la otra. Las ocupaciones de una para evadir la soledad a la que la otra nos enfrenta. Lo superficial y lo importante. Las leyes relativas y las absolutas…

Sin embargo, acepto que algo se puede divisar desde el mapa de género, aunque eso me lleve a una disertación sobre el criterio pragmático de Creonte, supuestamente racional, y el criterio emocional de Antígona, supuestamente irracional que, de momento, prefiero evadir para poder mostrar que la obstinación de Creonte, le impide mirar la muerte, y la de Antígona, la vida.

16.- Hegel,G.W.F.,Estética. Ediciones Península,p.43.

17.-Cita utilizada por M.Morey en el artículo “Sobre Antígona y algunas otras figuras femeninas” perteneciente a la obra La tumba de Antígona. M.Zambrano:la razón poética o la filosofía. Editorial Tecnos,p.150.

 

“…-la causa triunfante y la causa perdida, el juego y el contrajuego,derecho contra derecho, idea contra idea, familia contra Estado, culpa trágica y expiación, libertad personal y destino, individuo y comunidad política(Estado,polis)-y que han sido extraidas de la estética clásica o neoclásica, son tan generales que también se pueden aplicar al teatro alemán-y,por consiguiente, son excesivamente amplias…/En Antígona se desarrolla única y exclusivamente una lucha, una forma de ser se dirige contra la otra, desplegando su pro y su contra y, simultáneamente, los ámbitos que entran en conflicto son más amplios y más esenciales, tienen un mayor alcance tanto por su elevación como por su profundidad y el antagonismo llega a cuestionar la diferencia entre los imperativos humanos y los divinos, entre los preceptos efímeros y las normas eternas”*18

Las “normas eternas” que Antígona defiende, le abren, a su vez, dos vías de eternidad. La primera, la ya mencionada vía de la fama, la del héroe, la de ser recordada por la virtud de sus acciones. La segunda, más propia del fervor religioso, la creencia en otra vida con los suyos, es decir, vida-muerte-vida.

“…me recreo vivamente en la esperanza de que, cuando llegue allí, mi presencia será grata a mi padre, y más que grata para ti, madre,y grata a ti, hermano.Y eso porque, cuando moristeis,os lavé y preparé vuestra mortaja…”*19

Si como dice Spinoza: “La esperanza no es otra cosa que una alegría inconstante, que surge de la imagen de algo futuro o pasado, de cuyo resultado en cierta medida dudamos”*20, podemos pensar que las vías de eternidad no son vías muy firmes. *21


18.-Reindhart,K.,Sófocles. Ediciones Destino,p.96,98.


Su visión nos abala la afirmación de que la feminidad de Antígona es más un ornamento que una necesidad. Si entendemos que el mundo de los sentimientos se alimenta de estados superiores de conciencia y entendemos lo racional como aquello que no es ajeno a la realidad humana y tiene en cuenta en sus deliberaciones el mundo emocional, mujer-sentimiento y hombre-razón pueden verse como estructuras simbólicas derivadas de estructuras sociales, no muy bien representadas en esta tragedia. Sus cosmovisiones me parecen más enfrentadas en parejas como entrega-egoísmo

superficial-profundo o mundo externo-mundo interno, a las que, seguramente, podríamos asociarle connotaciones de género si nos interesara.

19.-Sófocles,ob.cit.,p.552.

20.- Cita con la que A. Damasio finaliza la obra “En busca de Spinoza”, Editorial Crítica,p.267. La cita pertenece a la Ética de Spinoza.

21.- La anterior, la del recuerdo, no deja de ser también una esperanz

 

Pero¡cuanto se aleja esta forma de actuar de la naturaleza de una martir o de una santa! La garantía y la seguridad de ese otro orden no le llega desde arriba, su certeza no es de origen celestial ni ha surgido de las fuentes subterráneas y misteriosas, sino que nace del propio ámbito de Antígona…”*22

Con todo y con eso, el propio Hades postula que se cumplan con todos los muertos los ritos que yo he tributado a este.”*23

Aunando ambas citas, podríamos hacer referencia a un ámbito que ella ha interiorizado, es decir, a la esperanza de eternidad deberíamos sumarle el sentido del deber. Es decir, más que expresión, representación; más que portadora de lo eterno, divino y/o inmutable, su abogada. Su luz, más que alumbrarla y alumbrar, deslumbra y la deslumbra.

“…es ella que nos fascina con su brillo insoportable, con lo que tiene, que nos tiene, que nos retiene y que a la vez nos veda en el sentido de que nos intimida;en lo que tiene de desconcertante esta víctima tan terriblemente voluntaria*24

Para Lacan Antígona simboliza la elección absoluta, una elección no motivada por ningún bien. Es la encarnación del deseo puro, pues cualquier otro bien, en ese momento, queda descartado.

A mi me deslumbra su certeza, la entereza que logra transmitir y que, posiblemente, le aporta, el tener una verdad a la que aferrarse. A mi entender, una muestra de sabiduría:

Porque no hay nada en tus palabras que a mí me resulte agradable ¡y ojalá que jamás llegue a agradarme! De la misma manera también a ti mi postura te es de por sí desagradable.” *25

Supongamos que aún a pesar de mantenerse firme en su convicción de haber actuado del modo, en que a ella, concorde a su manera de ser, de sentir y pensar, le corresponde, es capaz de comprender que el otro es incapaz de comprenderla. Lo sabe y lo acepta, es decir, su sabiduría reside en esa comprensión que trasciende la evaluación racional y la acerca a la realidad de la vida. No se trata, pues, de mi verdad contra tu error, se trata de la aceptación de ambas posiciones como una única realidad, aunque sean irreconciliables y desde un punto de vista particular pueda uno considerar que la del otro es una “verdad” necia y la suya más sabia. No alberga dudas sobre que a ella le corresponde el cumplimiento de lo que considera virtud, y entre sus deberes, esta el de oponer resistencia a los criterios que plantea Creonte. Le son aversivos y esa aversión está más allá de Antígona y de Creonte, es más importante la vida de “su verdad” que la de su persona, es decir, es

22.-Reindhart,op.cit.,p.110.

23.- Sófocles,op.cit.p,540.

24.-Lacan,J.,ob.cit.,p.116.

25.-Sófocles,op.cit.,p.540

 

prioritario defender lo sagrado, en lo que cree, a la propia vida. Puro deseo, como decía Lacan. Pues esa energía que la mantiene en pie y la capacita para enfrentarse ella sola a quien fuera necesario por lo que cree, es su fuerza, pero es también su punto débil, pues no puede evitarlo. Quizá por eso, al final, la claridad que transmite se enturbia con las dudas, disfrazadas de queja, sobre su proceder. No ve más allá de su objetivo: enterrar a su hermano a pesar de los inconvenientes, a pesar de la muerte. Es capaz de morir por una causa: por su causa, la causa que ha interiorizado, que alberga lo sagrado, lo eterno, lo más hermoso en una vida de desdichas.

En fin, desde este prisma, alberga la sabiduría del guerrero*26, la resistencia, el valor, la voluntad y sobretodo, la aceptación de su destino. Sin embargo, igual que podíamos plantear su propia fuerza como su debilidad, también aquí, la aceptación de su destino, puede devenir de la no aceptación de su vida. Antígona tuvo la virtud de saber morir, pero, ¿sabía vivir?

“…al volver nuestras miradas sobre el nacimiento de la tragedia, a partir de Sófocles, de la representación de caracteres y del refinamiento psicológico. El carácter no se dejará ya ampliar hasta convertirse en tipo eterno, sino que, por el contrario, mediante artificiales matices y rasgos marginales, mediante una nitidez finísima de todas las líneas producirá un efecto tan individual que el espectador no sentirá en modo alguno el mito…”.*27

Supongamos que aparece un avatar de la ciencia psicológica y ,aún a pesar de pisar lo poético de ese efecto individual, nos plantea la historia entre un macho Alfa paranoico*28 y una depresiva. Así podríamos, de nuevo, intentar estandarizar lo individual.

Si pensáramos que estar más muerta que viva puede dar serios indicios de un estado depresivo, al menos, lo que hoy han determinado llamar depresión reactiva

“ …no hay ni una sola cosa dolorosa ni exenta de calamidad ni vergonzoso ni deshonrosa que no haya visto yo entre las desgracias que nos afligen”.*29

Si aceptáramos dicha probabilidad, podríamos suponer que entre el factor del amor al hermano, el de la ira ante la ofensa hacia un mienbro de su familia y , por lo tanto, propia, el dolor de la perdida y la falta de respeto ante ese sufrimiento acentuado por la negación del luto, pudiera convertir la decisión del tirano en la “gota que colma el vaso” ofreciéndola una inusitada energía que surge de esos

26.- “Ciertamente que no soy un hombre de verdad, sino que el hombre de verdad es ella, si el triunfo que ha logrado le ha de quedar impune.”p.539. A mi entender, en este contexto, tal concepción de hombría , hace referencia a lo que podemos llamar cierto ánimo guerrero.

27.-Nietzsche,F.El nacimiento de la tragedia. Alianza Editorial,p.142.

28.- Reconozco que no es una descripción muy seria. Macho alfa es como se suele llamar a los machos dominantes entre los orangutanes.

29.- Sófocles,op.cit.,p.526. Esta frase seguro que tendría una puntuación muy alta en uno de esos test de depresión. Una sóla muerte puntúa muchísimo stress…

sentimientos, predominantemente negativos, otorgando sentido a su vida y también esperanza. Y es que una pequeña verdad resplandece en toda su hermosura en una fatua realidad.

Tendríamos entonces dos posibilidades. En la primera, Antígona afronta la realidad con todas sus consecuencias. En la segunda,Antígona se evade de una realidad que no es capaz de aceptar. Quizá una tercera:ambas.

si he de morir antes de tiempo, yo lo cuento com.o ganancia, pues todo aquel que, como yo, vive en un mar de calamidades,¿cómo se puede negar que hace un gran negocio con morir? Por eso, ¡lo que es a mí, obtener este destino fatal no me hace sufrir lo más mínimo; en cambio, si hubiera tolerado…” *30

Quizá no le quedara tolerancia a la frustración. Además, evaluar la vida como un bien, teniendo en cuenta que para ella ha sido un suceder de desgracias, puede resultar muy difícil. Por lo tanto, desde este punto de vista, es fácil comprender que no se aferre a la vida. Es más si consideramos que la ira, como ya decía Aristoteles, es aquella emoción que surge ante algo que nos ofende u ofende a alguien que consideramos cercano injustamente, podemos suponer que es la emoción prioritaria que siente Antígona. Siendo ésta una emoción que predispone o incita a destruir aquello que la agrede, podríamos entender también la inusitada fuerza que acompaña en el dolor a Antígona, destinada a destruir la humillación que ella siente ante el mandato de Creonte, es decir, a luchar, aunque sea simbólicamente con aquel que la ha ofendido:

“…que tú, un simple mortal, pudieras rebasar con ellas las leyes de los dioses anteriores a todo escrito e inmutables”*31

Sin embargo, la tiranía, entre otra infinidad de satisfacciones que tiene, goza de la facultad de hacer y justificar lo que le viene en gana”*32

“…había despuntado,¡un sol para la casa de Edipo! Ahora lo va a segar también el funesto carcoma de los dioses infernales, unidos a la falta de tacto que ella hizo gala en sus palabras y el furor de sus sentimientos”.*33

Si la perdió la forma, la misma forma le otorgó el triunfo. Es decir, no pudo ni quiso hacer gala de autodominio ante Creonte. Él lo sintió como un desafío, pues lo era. Sobretodo si pensamos que la movía más la ira que el amor al muerto*34. Por lo tanto, supongamos que no pretendía,después de enterrarlo, salvar su vida. Necesitaba expresar sus sentimientos. Era necesario expresarse para continuar su lucha de poder con Creonte; era el momento de hacer uso del acto de la palabra. Y el arma de la bondad, de la virtud o del amor, eran las mejores para ofender a

30.-Íbid,p.539.

31.-Íbid,p.539.

32.-Íbid,p.540.

33.-Íbid,p.541

34.-“Pero ahora Polinices por recubrir tu cadáver mira lo que consigo”. En un achaque de irresponsabilidad le reprocha al muerto su situación, íbid,p.552

 

aquel que la había ofendido. Esa es para mi, su fuerza y su debilidad. Su fuerza, porque fue capaz de hacerlo, y su debilidad, porque no pudo evitarlo. En ella se funden consciencia e inconsciencia. Desde esta perspectiva, podríamos afirmar incluso que la razón está, en cierto modo, al servicio de la emoción. Y en este caso avanza consciente e inconsciente, fuerte y débil, entre la vida y la muerte.

“…¿podía Antígona darse la muerte, ella que no había dispuesto nunca de su vida?No tuvo siquiera tiempo para reparar en sí misma. Despertada de su sueño de niña Por el error del padre y el suicidio de la madre, por la anomalía de su origen, por el exilio, obligada a servir de guía al padre ciego, rey-mendigo,

inocente-culpable, hubo de entrar en la plenitud de la conciencia”.*35

Ebrio placer es, para quien sufre, apartar la vista de su sufrimiento y perderse a sí mismo”.*36

¿Puede perderse quien no se ha encontrado?¿Puede encontrarse quien no se ha perdido? ¿Se perdió o se encontro?¿Ambas?

Lo mejor o lo peor de las tragedias, es que como en las tragedias de la vida, las interpretaciones son múltiples y ninguna real. Que nos acerquen a lo real en mayor o menor medida, es también, una interpretación. Como también lo es la sospecha de que nacieron para ser sentidas, más que para ser pensadas.

 

Tienes que saber que nací no para compartir con otros odio, sino para

compartir amor”.**34

35.- Zambrano,M.,ob.cit.,p.150.

36.-Nietzsche,F.Así habló Zaratrusta.Alianza Editorial,p.56.

37.-Sófocles,ob.cit.,p..541. Nacemos para compartir amor y, sin poder evitarlo, acabamos odiando. Me gusta la frase porque plasma el deseo de Antígona, un deseo, por otro lado, muy humano. Radical, por ejemplo, su actitud con su hermana Ismene:“Y a una que ama solo de palabra no la quiero de amiga”p.542. El amor es acción, pero las palabras son hechos capaces de manifestar sentimientos. El amor en Antígona: deseo y desencuentro.

 

Texto: Nale.

*Hace ya mucho tiempo y sujeto a características de trabajo de asignatura de la facultad de filosofía. Ahora no podría escribirlo de este modo, ni siquiera opino igual en algunos matices, pero creo que el texto induce a cierta reflexión sobre el siempre interesante "arquetipo" Antígona.