El mundo no habla. Sólo nosotros lo hacemos. El mundo una vez que nos hemos ajustado al programa de un lenguaje, puede hacer que sostengamos determinadas creencias.                                R. Rorty.




Nadie por ser joven vacile en filosofar, ni por hallarse viejo se fatigue de filosofar. Pues nadie está demasiado adelantado ni retardado para lo que concierne a la salud de su alma.

Epicuro


¿Un mal vecino? Para sí mismo, pero para mi bueno. Entrena mis buenos sentimientos, mi ecuanimidad. ¿Un mal padre? Para sí, pero para mi bueno. Esto es la varita de Hermes. Toca lo que quieres-dice-y se convertirá en oro". No, sino: "Venga lo que quieras y yo lo convertiré en un bien".

          Epicteto.




Una filosofía que no tenga un potencial transformador y liberador no es una buena filosofía.

Es sólo apariencia de conocimiento, pero no es conocimiento real.

Una filosofía que sea una fábrica de mediocres ilustrados, y no de mejores seres humanos;

de pedantes, y no de personas veraces;

de intelectuales, y no de sabios;

de malabaristas de las palabras y las ideas, pero no de personas capacitadas para el silencio interior

y para la visión que solo este proporciona, no es filosofía esencial.

                                                                                       Mónica Cavallé, La sabiduría recobrada.

                                                                                       http://www.monicacavalle.com/

FILOSOFÍA PRÁCTICA

NALE PARADA EN YOGAENMALLORCA

Somos seres profundamente creativos. Sabemos abrazar con la mirada, acariciar con la palabra. Hay contactos mecanizados que no son próximos. Y lejanías profundamente cercanas. “Tan lejos, tan cerca”. Cuando el corazón está abierto y la mente en paz , es capaz de traspasar mascarillas y trascender la “distancia social”. De verdad, que pienso que desde nuestra soledad y nuestra profundidad, nos conectamos más a los demás y no menos. Hay más compañía en la presencia de un sólo ser humano que atiende y respeta, que en el contacto constante social, el ocio y el entretenimiento para evadirnos de nuestra soledad.

¿Cuáles son los principales beneficios de la práctica de yoga en estos momentos de crisis? 

Estar cada vez más conectado y equilibrado para afrontar mejor las dificultades que nos rodean. Suelo traducir Abhyasa o esfuerzo adecuado, como el esfuerzo en lo que depende de nosotros, conocernos a nosotros mismos-, no las formas o trajes físicos o psicológicos que utilizamos-, y desde esa única comprensión experiencial, comprender más profundamente a los demás, profundizar en lo esencialmente importante de nuestra naturaleza humana. Eso es lo filosófico de dicha cuestión. Comprender más la realidad, ver la verdad de nuestra existencia impermanente en un mundo en el que hay sufrimiento, impide el conflicto que nos autogeneramos cuando no queremos ver lo que es, es decir, impide el conflicto entre el mundo interno y externo que nos desconecta de nuestra paz interior.
Perdemos nuestra paz y claridad mental cuando nos oponemos a lo que es. La aceptación es profundamente transformadora y nada tiene que ver con la inercia y el conformismo.

Ansiedad, estrés, insomnio… ¿A quién acudo? ¿Cómo puede ayudarme el yoga? 

De nuevo, a centrarte, equilibrarte y reconectarte a ti mismo, a no perder tu paz o claridad mental  intentando resolver lo que no depende de ti y no ocupándote de lo que sí depende de ti.
¿A quien acudes?  A tu poder y responsabilidad interior. La ansiedad es sobre todo confusión y miedo mental. Falta de conexión con el auténtico sentir y una mente hiperactivada por ideas de miedo al futuro. Hay que saber protegerse del sobreexceso, la dispersión, la superficialidad, la irracionalidad y la falta de sentido común que nos rodea.

El pranayama o técnicas de control de respiración se asientan en la comprensión de que el sistema respiratorio es el único sistema que controlamos fácilmente y controlándolo afectamos directamente a nuestro sistema nervioso central y periférico y, por lo tanto, también a nuestra mente. Nuestra mente se mueve en un espacio que los yoguis llaman Chitta o consciencia, si ese espacio está sobreexcedido de ideas erróneas, nos genera muchísimo sufrimiento. Antes de ir más profundo hacia esos Vrittis o torbellinos de la mente que generan sufrimiento, el pranayama airea un poco. Es cómo generar espacio. Si además se consigue profundizar en asana, cómo estabilidad y relax, firmeza exterior y suavidad interior en nuestro cuerpo en cualquier asana o circunstancia, más allá de atracciones o aversiones, se entrena una nueva actitud poco difundida actualmente 

:el saber estar
Si además se logra pratyahara o ese desconectar de los gñana indriyas u órganos de percepción enfocados hacia el exterior o se llega a la atención, la concentración o la meditación, uno empieza a saber que hay una experiencia situada en la otra orilla del río, en la que la mente empieza a ser un maravilloso aliado o instrumento y no una incontrolable tortura.

¿El yoga nos hace más felices?

Decía Aristoteles que el filósofo no busca la felicidad sino la sabiduría y de paso se encuentra la felicidad.
Para mi el yoga es una filosofía sapiencial. En yoga sutras el primer paso es conocer el karma, el sufrimiento, provocado por no querer ver ni aceptar la impermanencia de esta vida. Una vez comprendido, la senda del yogui, el dharma, es evitar el sufrimiento evitable. Es lo mismo que las cuatro nobles verdades budistas, por eso se considera a Buda el Mahayogui.
El yoga es una vía de autoconocimiento y autoindagación experiencial, repleta de múltiples ejercicios espirituales para ello. Un modo de reconectarnos a lo que esencialmente somos: Sat Cit Ananda. Energía vital, inteligencia y afectividad. Vida, Consciencia y Amor en el sentido más profundo. Lo importante es el yugo. Cuando aprendemos a ver más allá de las apariencias lo realmente importante, es muchísimo más fácil no extraviarnos.

Vivimos en una cultura en el que parece que la vida es un escaparate cada vez más superficial, en el que nos enseñan a vernos en los ojos de los demás. Los formatos de siempre del karma o sufrimiento basados en la búsqueda de la “felicidad fuera”, a través de algún tipo de fama, riqueza o poder, actualmente son tremendamente banales y “accesibles” para todos. Se promueve en múltiples sentidos el que no nos hagamos responsables de nuestras propias vidas y, por ende, se impide una independencia interior consciente de la interdependencia, de que estamos hechos de otros y que nos necesitamos, que estamos aquí para ayudarnos y colaborar.
Los profesores de yoga donamos lo que nos ha sido donado,  en la medida en que hemos profundizado en las técnicas podemos comprender que no son un objetivo en sí mismo, sino la ampliación de la comprensión que se logra a través de ellas. En la esterilla de yoga nos entrenamos constantemente en reconectarnos con el auténtico sentir, en la verdad experiencial, en reconectar materia y consciencia, en habitar nuestro cuerpo, es decir, en estar más atentos, presentes y conscientes en nuestras vidas.

¿Cuál es el objetivo del yoga? 

Desprogramarnos de todo lo que no somos, de todas las mentiras que nos provocan sufrimiento evitable y, por ende, a los demás. Volver a nosotros mismos después de las enseñanzas del extravío, la sombra, la herida, el karma. Es decir, unir Vida finita y Consciencia infinita. Compasión y discernimiento también unidos. Insisto, en yoga lo importante es el yugo:)

¿Cuál es la importancia de la meditación dentro del yoga?

Las técnicas del yoga son meditativas. Para profundizar en nuestro interior y poder generar la acción que surge de la vía contemplativa. Entiendo incluso los diferentes estilos de Hatha yoga cómo técnicas para trabajar cómo mínimo la atención. Si la técnica o enseñanza no permite estructuralmente algún grado de pratyahara, dharana, dhyana o samadhi, o la persona que lo transmite no lo ha comprendido, me parece que es tan sólo una degradación o degeneración más del conocimiento, que existe en todos los ámbitos humanos.

La meditación es un entrenamiento para la vida. Es volver a reconectarnos y, a la vez, disolver todos los programas que nos desconectan de nosotros mismos. La meditación no es un objetivo en sí mismo, consiste en activar el testigo. Es la comprensión de la desidentificación. Lo que somos y lo que no somos. La meditación no es para esconderse del mundo, sino para profundizar más en nuestro interior y poder abrirnos más al mundo. Nos conocemos más profundamente a nosotros mismos y, a través de esa experiencia, comprendemos más la naturaleza humana.

Mi primera clase de yoga. ¿Cómo la afronto? 

Como puedas 


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FISIOTERAPIA Y MASAJE 

Clara Ferrer, fisioterapeuta y profesora de Yoga mienbro del equipo formativo de la Asociación, también facilita sesiones de Masaje/Fisioterapia y/oYoga Restaurativo

somyogayfilosofia@gmail.com


Inscripciones: 673794473

YOGAGAYO  Asociación El Corral.

Desde nuestra Asociación  El Corral, queremos dar a conocer un nuevo estilo de yoga: Yoga Gayo, abreviado YoGaYo. En realidad no es nuevo, siempre ha tenido sus representantes, impresionantes especímenes, pero con el aumento de las influencias yanquis de éxito y autosuperación, han proliferado enormemente. Sin embargo, queremos que conste que nuestra Asociación ha acuñado el término- estamos pensando, incluso, en patentarlo- antes de que ha algún otro se le ocurra hacer de ello un negocio. Veamos las características más diferenciadoras del estilo:


1.-Las fotos para la publicidad con muchas posturitas, que, exteriormente, parecen Asanas, y cuanto más insólitas y, aparentemente complicadas, mejor. Lo más importante: llamativas, impactantes y luciendo tipo o musculitos, y si se puede,  pelo en pecho, para difundir el niyama Tapas (austeridad) respecto a las prendas de ropa.


2.- El profesor suele decir conocer-que no es lo mismo que estar formado- todos los estilos o interpretaciones-, y el que él practica en exclusiva es el mejor, el único que lo practica así de bien y, conscientes de la reiteración, el mejor de lo mejor. Respecto al yama satya (verdad), hay que decir que la laxa y libre interpretación de tales recomendaciones sapienciales es una característica definitoria del estilo, pues es obvio que no se pueden conocer todos los estilos, especialmente tras la incorporación del “todo vale” y de la “originalidad” sin criterio (es muy fácil para el que no ha leído apenas, creer que ha escrito algo nuevo).


3.- El yo, por eso YoGaYo, es muy importante. En el norte Yogaego. Hay que cultivar el magnetismo, o como dirían los americanos, el liderazgo. Si le aplauden tras las clases es por lo bueno que es- no por lo buena que es la música-,( aunque aún no hemos entendido muy bien que pinta la música, por mucho mantra endorfínico que suene, durante una práctica meditativa como el hatha yoga). 
   Si tiene la lucidez necesaria para saber que con lo amplio que es el yoga poco se puede inventar, y que si así fuera sería un suceso lógico del conocimiento acumulado, sin más mérito- lo del mérito es importante porque se supone que el yoga es una filosofía de autoconocimiento  en la que prima Vairagya (desapego o desidentificación), entonces, consciente de ser un mero transmisor de un espléndido saber, a parte de ser uno de los mejores transmisores, tiene un especial “no se qué” al dar las clases.           

4.-Esta siempre “por en medio” porque quiere hacerse famoso. Y es que perdió mucho el tiempo y ya es hora de “auto-realizarse” socialmente.
    Aludiré al Klesha(obstáculos)que los sintetiza a todos: Avidya( ignorancia espiritual). Y volvemos a la libre interpretación. Recuerdo una frase de B. Rusell:  "Ahí estriba todo el embrollo: ¡los necios están tan seguros de sí mismos y los inteligentes tan llenos de dudas…!”. Tras alusiones a los beneficios de la “alta autoestima”, podrían decir que el deseo de ser famoso es tan válido cómo el deseo de no desear, lo cual puede ser cierto si consideramos al segundo cómo válido,pero respecto a la ignorancia procuraran no decir nada, no sea que les vayas a hacer una pregunta un poco comprometida. Nadie dice que tengas que ser un erudito, pero:¿los profesores enseñan? Y nada digamos de ¿profesores de profesores?. En nuestra Asociación hemos pensado en confeccionar un Test (estamos cansados/as de leer/oir burradas) que nos indica el coeficiente de YoGaYo del profesor. Por cierto, aunque nos parece un fenómeno extraño, hay personas con espíritu desinteresado, que son mediáticas, porque han decidido transmitir generosamente el saber que otros les han transmitido.

5.-Continuamos con la libre interpretación de las recomendaciones del sabio Patanjali. Aparigraha (no codiciar) y  Asteya (honestidad). Ya lo hemos dicho, el resto de los colegas-yoguis, suelen ser competencia, en los mejores casos con espíritu deportivo y/o diplomacia. Respecto a los honorarios, saben que los que aún no tienen criterio para discernir pensaran que el mejor negociante es el mejor yogui, porque ignoran que la “prosperidad meramente económica" poco tiene que ver con una disciplina ascética. Con lo dicho, si es más caro, los que dudan, pensaran que es mejor y, de todos modos, con pocos y no muy conscientes, será suficiente. Es más, con esto del dinero y la pseudocultura “dime cuanto cuestas y pensaré cómo te valoras” hay que ser práctico, que el yoga es una filosofía especialmente práctica. Y nada decir del filón de la formación de profesores, se matan dos pájaros de un tiro: se autosube de categoría-profesor de profesores- y se gana más pasta. Y, por cierto, a los que no les gusta no les devuelven el dinero. Ya sea el pastón de una formación o la clase de prueba que te hacen pagar.

6.- Respecto al yama Brahmacharya, control de la energía sexual, controlar se controla, especialmente dentro de la clase, pero tantear, tantear, ya sabemos que a los gayos les gustan las gallinas y que le vamos a hacer si son mayoría y les va eso de “admirar”. (Algunos de ellos se iniciaron en el yoga porque había muchas mujeres interesantes que sólo por practicar yoga le consideraban, cómo decimos en Mallorca, un buen “pollo”).

7.- Hay que hacerlo inocentemente o no plantearse la palabra coherencia. Por lo tanto, no hay que investigar demasiado qué es el yoga, y hay que decantarse siempre por interpretaciones “gayunas”, que pongan el énfasis en la colocación de las plumas.

   Sabemos que este texto no ofenderá a ningún yogui, porque además de comprendernos, si hubiera incurrido casualmente en practicar este estilo, como buen yogui, “no se identificará con tales contingencias”.
¿Por qué lo hacemos?
   Para que los que sí se sientan aludidos, aunque sea por un gramo de consciencia de evitar trivializar algo tan profundamente hermoso como el yoga, empiecen a currárselo un poquito o le pongan otro nombre a su práctica ¿GaYo?. Si es que además, con un poco de jeta y una sonrisa ¡Triunfarían! ¡Así está el corral!. 

Om Yoga.
                                                                                              

Nale Parada en YogaenMallorca

Somos seres profundamente creativos. Sabemos abrazar con la mirada, acariciar con la palabra. Hay contactos mecanizados que no son próximos. Y lejanías profundamente cercanas. “Tan lejos, tan cerca”. Cuando el corazón está abierto y la mente en paz , es capaz de traspasar mascarillas y trascender la “distancia social”. De verdad, que pienso que desde nuestra soledad y nuestra profundidad, nos conectamos más a los demás y no menos. Hay más compañía en la presencia de un sólo ser humano que atiende y respeta, que en el contacto constante social, el ocio y el entretenimiento para evadirnos de nuestra soledad.

¿Cuáles son los principales beneficios de la práctica de yoga en estos momentos de crisis? 

Estar cada vez más conectado y equilibrado para afrontar mejor las dificultades que nos rodean. Suelo traducir Abhyasa o esfuerzo adecuado, como el esfuerzo en lo que depende de nosotros, conocernos a nosotros mismos-, no las formas o trajes físicos o psicológicos que utilizamos-, y desde esa única comprensión experiencial, comprender más profundamente a los demás, profundizar en lo esencialmente importante de nuestra naturaleza humana. Eso es lo filosófico de dicha cuestión. Comprender más la realidad, ver la verdad de nuestra existencia impermanente en un mundo en el que hay sufrimiento, impide el conflicto que nos autogeneramos cuando no queremos ver lo que es, es decir, impide el conflicto entre el mundo interno y externo que nos desconecta de nuestra paz interior.
Perdemos nuestra paz y claridad mental cuando nos oponemos a lo que es. La aceptación es profundamente transformadora y nada tiene que ver con la inercia y el conformismo.

Ansiedad, estrés, insomnio… ¿A quién acudo? ¿Cómo puede ayudarme el yoga? 

De nuevo, a centrarte, equilibrarte y reconectarte a ti mismo, a no perder tu paz o claridad mental  intentando resolver lo que no depende de ti y no ocupándote de lo que sí depende de ti.
¿A quien acudes?  A tu poder y responsabilidad interior. La ansiedad es sobre todo confusión y miedo mental. Falta de conexión con el auténtico sentir y una mente hiperactivada por ideas de miedo al futuro. Hay que saber protegerse del sobreexceso, la dispersión, la superficialidad, la irracionalidad y la falta de sentido común que nos rodea.

El pranayama o técnicas de control de respiración se asientan en la comprensión de que el sistema respiratorio es el único sistema que controlamos fácilmente y controlándolo afectamos directamente a nuestro sistema nervioso central y periférico y, por lo tanto, también a nuestra mente. Nuestra mente se mueve en un espacio que los yoguis llaman Chitta o consciencia, si ese espacio está sobreexcedido de ideas erróneas, nos genera muchísimo sufrimiento. Antes de ir más profundo hacia esos Vrittis o torbellinos de la mente que generan sufrimiento, el pranayama airea un poco. Es cómo generar espacio. Si además se consigue profundizar en asana, cómo estabilidad y relax, firmeza exterior y suavidad interior en nuestro cuerpo en cualquier asana o circunstancia, más allá de atracciones o aversiones, se entrena una nueva actitud poco difundida actualmente 

 el “saber estar” 


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La propuesta es que la inocencia herida no es una debilidad, es una fuerza. La blanca pureza manchada de sangre es vida y consciencia. Es la herida abierta que permite abrir el corazón y dejarse afectar por el mundo para comprenderlo. Tan sólo a través del dolor del mundo podemos amarlo. Si no, tan sólo nos enfadamos con este mundo injusto y con los que lo conforman, incluídos nosotros mismos. Lo negamos, lo rechazamos, lo maldecimos, lo insultamos e  incluso lo seguimos maltratando por estar tan absolutamente herido.

   Hasta que no nos duele el “dolor del mundo”y lo aceptamos, lo amamos, su dolor sólo nos inhibe o nos confronta y nos impide ver la auténtica bondad y belleza.

  Cuando asumimos y aceptamos con amor la herida, podemos comprender este mundo e intentar cuidarlo. La aceptación transformadora es la primera emoción capaz de vivificar los conceptos sapienciales . Sin ella, la reflexión, es un pensar estéril que intenta evitar la compasión a través del juego del autoengaño, para no asumir la responsabilidad de amar activamente.

    Cuando he podido empezar a afrontar y/o aceptar este mundo, sin hundirme en mi dolor y en su dolor, sin confundirme con su injusticia, ha sido al poder comprender que todos albergamos o reprimimos esa inocencia herida por la ignorancia propia-ajena. Sin embargo, no puedo postergar lo más importante de la anterior propuesta, lo prioritario en el proceso consciente de vida-muerte-vida.: si esa criatura inocente herida que todos llevamos dentro sobrevivió, fue porque encontró maravillosos seres humanos que la ayudaron, porque su alma hambrienta supo ver esa belleza, reconociendo un gramo de amor desinteresado allí dónde lo hubiera, viendo la flor en el desierto, teniendo un radar para la belleza interna que la sostenía con vida. Es decir, lo radical de su circunstancia, de las posibilidades de su muerte por inanición-los bebes humanos mueren sin afecto-, era su hambre, y gracias a ella, allí dónde encontró el holocausto encontró el amor humano espiritual, la bondad fundamental. Y entendió que esta era la balanza que sostiene el desequilibrado equilibrio de este extraño mundo. 


Nale Parada Mas

 

 

"El activismo no supera la consciencia dualista:la contemplación ensimismada tampoco. La contemplación genuina es no-dual. No hay dilema,por lo tanto, entre contemplación y acción, entre mística y compromiso.

La contemplación es el corazón mismo de la acción, la fuente del genuino compromiso.

Cuando habitamos en esta consciencia no-dual, la disyuntiva entre la contemplación y la entrega a las actividades de la vida desaparece:

Permanecemos en el centro sereno del Ser, estando, a su vez, totalmente implicados en la actividad. Esta acción, en muchas ocasiones, precisará ser contundente, firme y enérgica, pero surgirá siempre desde un transfondo de quietud.

Luchamos por la paz desde la paz, y no esperando que esta venga a través e nuestra acción. Contribuimos a que haya más paz a través de nuestras obras, pero dejamos de fantasear con que habría paz y justicia perfectas si el mundo cambiara, pues nunca habrá paz ni justicia duraderas en las circunstancias de este mundo.

Actuamos desde la felicidad, y no esperando a ser felices cuando el mundo cambie.

Actuamos desde la aceptación serena de lo que es, pero sin por ello resignarnos a las situaciones desfavorables o forzarnos a que nos gusten. Pues aceptar no significa aprobar ni ser complacientes:se acepta el dolor, pero se emprenden acciones para modificar las circunstancias que lo ocasionan cuando ello es posible y necesario.

Tenemos una actitud de contentamiento y de ecuanimidad básica ante la vida, pero participando a la vez, intensamente, en sus alegrias y placeres, y siendo agudamente conscientes de su dolor. Si no sentimos dolor al contemplar tantas facetas de este mundo, es que no lo miramos bien.

Entendemos que el silencio no es la cesación de la palabra, sino su transfondo. Que es compatible la quietud interior y la acción diligente;el contentamiento interior y la denuncia; la serenidad y el enfado enérgico puntual ante una situación que requiera nuestra firme intervención-lo que no equivale a instalarse en el enfado-, pues hay una "ira que surge sin ira" (Chuang Tzu).

Advertimos que podemos tener una actitud básica de contemplación desapegada, sonriente y compasiva,como espectadores maravillados, de la totalidad de lo que es, del sueño de la existencia,del teatro de la vida,y que, a la vez, nuestro yo fenoménico puede ser un personaje dentro de esa obra que lucha apasionadamente por cambiar lo que puede ser cambiado.

Todo esto son paradojas, si bien en ningún caso hay disonancias o incompatibilidad entre las notas que hacen posible esos acordes.


Mónica Cavallé

Contemplación y compromiso 





 

"Insistimos:la palabra no es la casa del ser, sino la casa del hombre. Protege,arropa y reconforta. La palabra hace las veces de abrigo y el texto es su tejido. “¿Cómo estás?, ¿Cómo te encuentras? Me alegro de verte, Cuídate, Adiós...(...)Si cada vez que preguntáramos “¿Cómo estás? Lo hiciéramos francamente, el egoísmo y la tibieza retrocederían un paso respecto a la bondad, al mismo tiempo y en la misma medida en que la verborrea lo haría respecto a la palabra. (...)El espíritu más hondo de la filosofía se asemeja al ruego por el hecho de que en ambos casos se está falto de respuestas (...)La plegaria filosófica no demanda explicación, sino sentido;no demanda un sistema, sino un camino...


Josep Mª Esquirol

La resistencia íntima